martes, 16 de octubre de 2018 |Hora: : :

Entrevista


“Muchas instituciones viven dificultades para hacer de la universidad un lugar de encuentro”

Fecha Publicación: 16/10/2018  10:30 

En una nota exclusiva con Universidades Hoy el rector de la Universidad Católica de Córdoba, Padre Alfonso Gómez, habló sobre prioridades, estrategias y objetivos de la UCC y del sistema universitario argentino
 
 
¿Qué puede contarnos de su tarea como jesuita y como Rector de la UCC?
 
Los jesuitas vivimos nuestro envío como misión. La misión de toda autoridad, según la etimología de la palabra, es ayudar a crecer a cada persona; cada grupo; cada unidad académica y al conjunto. Busco ayudar a crecer en conocimientos técnicos y humanidad. En habilidades y capacidad de percibir la felicidad, la realización personal desde el bien común. No se trata de una realidad sólo de números sino principalmente de ayudar a crecer en coherencia con nuestro ideario institucional: formar personas de ciencia, conciencia y compromiso.
 
¿Hacia qué objetivos se encamina su gestión en la UCC? ¿Cuáles le parecen que son hoy las prioridades?
 
Académicamente, hemos actualizado muy a fondo 20 de las más de 40 carreras de grado en los últimos años. Vamos a completar la tarea. También alentamos la capacitación de los profesionales docentes tanto en didáctica; nuevas tecnologías y capacidades para la inclusión educativa. 
En el área de la investigación, buscamos generar conocimientos pertinentes a nivel de investigación con más de 300 proyectos aprobados por evaluadores externos. Contamos con una alianza con CONICET que dio origen a dos unidades ejecutoras, una dedicada a biología molecular y otra recursos naturales y sustentabilidad. También contamos con una unidad asociada a CONICET en el área de humanidades.
 
Crecemos en cantidad de doctorados en diversas áreas, con lo que consideramos que nuestras más de 60 carreras de posgrado facilitan nuestra distinción como generadores de conocimientos con pertinencia social. 
 
Crecimos en cercanía con el mundo profesional en el que se insertan nuestros graduados ya sea por medio de las pasantías; mejor contacto con nuestros egresados y mayor propuesta de formación continua. Crecimos en capacidad de transferencia de tecnología por medio del área de vinculación tecnológica y como Universidad, somos una incubadora de empresas. Creamos un centro de innovación y emprendedorismo que alienta el nacimiento de empresas de triple impacto porque consideramos que muchos de los trabajos del futuro nacerán de nuevos actores.
 
También estamos contentos, pero aún no satisfechos con nuestras mejoras en internacionalización. Hemos hecho semestrales el cursado de la mayor parte de las carreras para favorecer las estadías de estudio en el exterior. Tenemos convenios con más de 350 universidades y somos parte de la red mundial de universidades de la Compañía de Jesús.
 
¿Qué ventajas estratégicas cree usted que puede aportar una mayor regionalización en la UCC?
 
La primera ventaja estratégica es facilitar a los profesores, investigadores y estudiantes la posibilidad de ver los modos de resolución de problemas semejantes a los nuestros. La segunda es la posibilidad de sinergias, por ejemplo, en el ofrecimiento de titulaciones en conjunto o en la posibilidad de traer profesores extranjeros. La tercera creo que es la posibilidad de facilitar un lenguaje común para mejorar el entendimiento en la región con el fin de preparar a profesionales que faciliten, en el futuro, tanto intercambios comerciales como colaboraciones en política.
 
En su opinión ¿Qué lugar debe ocupar la investigación en una universidad privada? 
 
La búsqueda de la verdad es fundamental en la tarea universitaria. A mi juicio, si no hay investigación, no hay Universidad. Los esfuerzos de una universidad privada para la investigación son enormes porque el acceso a los fondos públicos es muy limitado y porque aún nos falta una cultura de colaboración para que las empresas confíen en nosotros el estudio de sus problemas. Considero que hemos avanzado, pero que tanto a las universidades como a las empresas aún tenemos mucho por crecer en esta colaboración. Hay muchos laboratorios de enseñanza que podrían resolver problemas de la producción; la comercialización; la logística y otros. Las grandes empresas invierten en sus propios laboratorios, pero pienso principalmente en las empresas medianas y pequeñas. Hay mucha investigación y servicios tecnológicos por compartir.
 
 
¿Y la Responsabilidad Social Universitaria?
 
La Universidad Católica de Córdoba tiene a la responsabilidad social universitaria como eje de gestión. Consideramos que es como nuestro sistema inmunológico para no caer en varias enfermedades que no ayudan al buen ser de la Universidad. De ahí que constantemente buscamos mejorar nuestra medición de impactos, es decir, el resultado de nuestras acciones.
 
Entre lo distintivo se encuentra, como en muchas universidades católicas, la enseñanza de asignaturas humanistas en todas las carreras (filosofía cristiana, antropología cristiana, ética y teología). Pero eso nos parece insuficiente, de ahí que generamos experiencias de responsabilidad social con vinculación curricular en todas las carreras de grado. Buscamos que los alumnos tengan prácticas relacionadas con la profesión en lugares desfavorecidos. Las mismas deben manifestar un crecimiento en responsabilidad por parte de los estudiantes. En muchas ocasiones, están relacionadas con las prácticas preprofesionales o con trabajos de finalización de carreras. También valoramos los voluntariados sociales y otras instancias en que el alumno o alumna pone en acción su capacidad de liderazgo y responsabilidad.
 
¿Es importante el trabajo en red con otras instituciones y universidades?
 
El trabajo en red es importante siempre que se tengan claros los objetivos. Nosotros participamos activamente de las redes con las que compartimos valores y también propuestas que favorezcan a nuestro proyecto institucional. Por ejemplo, lideramos el proyecto de responsabilidad social y el de internacionalización de la Universidades confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina.
 
¿Qué lugar ocupa la formación continua y de posgrado? 
 
La formación continua es un modo de acompañar a nuestros egresados y a los mismos docentes con actualizaciones y de ampliar los ámbitos de presencia de la Universidad. A la vez, nuestra propuesta de casi 400 cursos de grado y prosgrado nos permite confirmar ciertas tendencias. Varias diplomaturas se han convertido (o se planea hacerlo) en una especialización o hasta en maestrías.
 
América Latina necesita profesionales mejor preparados para consolidar su desarrollo. Cada vez es más frecuente que las empresas pidan especialización a las personas con responsabilidad, muchas veces el posgrado es afrontado por la misma empresa o el estado. Necesitamos incorporar tecnología como no lo ha hecho ninguna otra generación hasta el momento, los posgrados sirven para tener las herramientas necesarias para elegir la tecnología conveniente. Necesitamos conocimiento de técnicas y reflexión sobre las consecuencias, de ahí que en todos nuestros posgrados contamos con asignaturas de ética.
 
¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrentan hoy las universidades?
 
El sistema argentino tiene universidades muy diferentes tanto entre las públicas como las privadas. Diré tres desafíos comunes. 
 
Lo primero es ser capaces de cultivar una real “autonomía universitaria”. Hay muchos intereses o interesados en gobernar la universidad. Las tensiones políticas, los intereses del mercado y los intereses de grupos hacen que la autonomía se vea limitada no solo por la dependencia de un presupuesto sino también por la subordinación a los consensos que dificultan los servicios de debe dar una Universidad.
 
El segundo desafío es la homogenización que pretenden ciertas ideologías. Como si hubiera un solo modo de ser universidad; un solo modo de gobierno; un solo modo de ver las cosas; un solo modo de enseñar, aprender e investigar. Muchas instituciones viven dificultades para hacer de la universidad un lugar de encuentro porque es más bien un lugar de pujas de poder o batallas en no siempre claras carreras.
 
El tercero es la falta de preparación o nivel que da la educación básica y media para quien desea ingresar de la Universidad. América Latina necesita duplicar su tasa de egreso universitario para consolidar su desarrollo. Se trata de un esfuerzo cualitativo enorme, pero posible, de toda la sociedad. Con el conocimiento distribuido de nuestro tiempo, cada vez más, la familia también es educadora. El desafío también está en preparar al entorno para facilitar procesos de aprendizaje.
 
De ahí que la Universidad esté invitada a acompañar con su propuesta académica y de formación continua, cada vez más, a todas las edades de la vida.




Fuente: (Universidades Hoy)

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