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Universidad de Belgrano

Informe de la UB
Tras el derrumbe de 2018, la recuperación se limitará al agro y al turismo

Fecha Publicación: 07/03/2019  09:38 

Luego del derrumbe económico de 2018, el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano avisora una recuperación, aunque limitada al agro y al turismo
 
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Es probable que la recuperación permanezca limitada al agro y el turismo, y no se extienda al conjunto de la economía, tras el derrumbe registrado en 2018, según el último informe del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano.
 
"La cosecha será superior a la del año pasado, castigada por la sequía. Según los pronósticos de la Bolsa de Comercio de Rosario, la soja excedería en 17 millones de toneladas a la campaña anterior, con un 50% de aumento en el volumen. En el caso del maíz se espera un incremento de 6 millones de toneladas. Ello implica una mayor demanda de maquinaria agrícola, fertilizantes y otros insumos para la campaña 2019/2020. También significa un mayor volumen de exportaciones", explica Víctor Beker, director del CENE.
 
En tanto, el sector triguero no sólo logró sortear la sequía del 2016/17, sino que en las últimas tres campañas se batieron récords de producción (superando las 19 millones de toneladas).
 
Según la Bolsa de Comercio de Rosario, durante el presente año 2019 las exportaciones de trigo y harina podrían generar divisas por una suma cercana a los US$3.300 millones.
 
Este año los envíos de trigo al exterior se ubicarían en torno a las 12,8 millones de toneladas, una cifra similar a la registrada en el ciclo 2016/17 aunque, en función de los precios actuales, ingresarían unos US$700 millones más.
 
"Algunos proveedores, como Australia, Rusia y Francia, tuvieron problemas climáticos por lo que la demanda por el trigo argentino se ve potenciada", señala el informe mencionado.
 
Los especialistas de la entidad rosarina afirmaron también que "la producción (de trigo) brasileña resultó menor a lo esperado al inicio de la campaña, aumentando las necesidades de nuestro principal destino de exportación".
 
Esto último no es un dato menor teniendo en cuenta la intención de la firma Bioceres de aprobar el trigo transgénico, aunque por el momento el tema está trabado (en cuarto intermedio) por el rechazo que genera en Brasil el desarrollo tolerante a sequía.
 
A la fecha las empresas exportadoras y la industria molinera compraron 12 millones de toneladas de trigo con el objetivo de asegurarse anticipadamente el cereal. Se trata del mayor volumen negociado a esta altura del año en la historia argentina.
 
En este contexto, el viernes pasado en la zona de Rosario las ofertas por el trigo disponible cotizaron a US$170 por tonelada, al tiempo que los precios del contrato a diciembre de 2019 del MATBA llegaron a superar los US$190.
 
En el caso de la harina, el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario proyecta que en la actual campaña 2018/19 se registrarán exportaciones por algo menos de 620 mil toneladas que representarían un valor cercano a los US$200 millones.
 
Los números en este rubro, sin embargo, se ubican hasta un 35% por debajo en producción respecto al récord alcanzado en 2007/08 y más de un 50% menos en relación al ingreso de US$450 millones registrado en aquél entonces.
 
Las exportaciones de harina sufrieron dos duros golpes el año pasado. En agosto el Gobierno nacional bajó del 3% al 0,75% el reintegro a las exportaciones, mientras que en septiembre volvieron a aplicar retenciones de 3 y 4 pesos por dólar exportado.
 
Esta situación provocó que una tonelada de harina pague una tasa de exportación del orden de 30 dólares, al tiempo que la tonelada de trigo abona alrededor de 20 dólares (en los últimos meses del año pasado se derrumbaron los envíos de harina).
 
"No todos los productos tienen la misma sensibilidad para absorber retenciones. Por eso decimos que hay que encarar un esquema de diferenciación arancelaria", comentó Diego Cifarelli, presidente de la Federación de la Industria Molinera (FAIM), al sitio 'La Política Online'.
 
"Hoy somos competitivos para exportar a nuestros vecinos, pero cuando salimos al mundo a vender nos encontramos con países que subsidian la exportación de harina para incentivar el valor agregado en origen", explicó Cifarelli.
 
"La harina de trigo requiere un nivel de elaboración industrial específico que agrega valor, crea arraigo y genera 60.000 puestos de trabajo directos y 40.000 indirectos por parte de más de un centenar de Pymes molineras", agregó el dirigente.
 
Cabe mencionar que la industria molinera viene trabajando desde hace varios meses con un 50% de capacidad ociosa, con costos de producción en alza y un nivel de incertidumbre que hace inviable cualquier planificación a mediano y largo plazo.
 
En cuanto al turismo, el economista y director del CENE, señaló: "El tipo de cambio revirtió también la balanza de turismo, a favor del receptivo y en detrimento del emisivo. Ya en noviembre y diciembre de 2018, el saldo pasó a ser positivo, mientras que hasta entonces venía siendo crónicamente negativo. Ello impactará positivamente sobre actividades ligadas como la hotelería y la gastronomía".
 
"La normalización de la economía brasileña, en tanto, debería repercutir en un alza en las exportaciones con tal destino, particularmente las de la industria automotriz. En cambio, no se avizoran mejoras para el resto de la industria manufacturera y de la construcción", señala el director del CENE. 
 
Cabe señalar que la comparación se beneficiará de la aguda caída del año pasado. De hecho, el Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC retrocedió un 2,6%, en comparación con 2017. El derrumbe estuvo liderado por la producción de motos, equipos de informática, televisión, comunicaciones y componentes electrónicos, aparatos de uso doméstico, asfaltos, muebles y colchones, productos textiles y vehículos, junto con la construcción. "El uso de la capacidad instalada bajó 13% entre diciembre de 2018 e igual mes del año anterior", puntualiza Beker.
 
Por otro lado, el índice de salarios totales -que abarca el empleo registrado y el no registrado- creció un 28% entre noviembre de 2018 e igual mes de 2017, bastante por debajo del índice de precios al consumidor a nivel nacional, que registró un incremento de 47,6%, comparando diciembre de 2018 con igual mes de 2017.
 
"Los mayores aumentos se registraron en el transporte, con 66,8%, y las comunicaciones, con 55,3%, poniendo en evidencia el rol de los aumentos tarifarios. Por su parte, el índice de precios al por mayor arrojó un alza del 73,5%, liderada por el 104,8% de los productos importados, reflejando el impacto de la devaluación del peso producto del salto de 105% en la cotización del dólar", completa el titular del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la UB.




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